Conservar en lugar fresco y seco. Una vez abierto mantener en el frigorífico a 4ºC máximo en un recipiente no metálico, limpio y cerrado y consumir en dos días.
Una vez abierto, conservar en nevera a un máximo de 4°C, en un recipiente apto para alimentos y cerrado, para ser consumido en un plazo máximo de 48 horas.