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  2. >4 Trucos para plantar patatas

Las patatas son bastante fáciles de cultivar, ¡pero no de cualquier forma! Sigue nuestros consejos para el cultivo de la patata y así conseguir una cosecha sabrosa y abundante de patatas alevín, bintje, monalisa o de cualquier otro tipo.

 

1 - Cómo preparar la tierra para sembrar patatas

Cuando en invierno se cuida bien de un suelo rico en nutrientes, se asegura el éxito del huerto. Las señoras patatas pueden ser un poco exigentes y prefieren los suelos ligeros y profundos, sin piedras ni tierra apelmazada. El abono, el estiércol y los fertilizantes naturales adaptados (especialmente los que aportan potasa) enriquecen el suelo con nutrientes antes y durante el crecimiento, dependiendo del caso.

2 - Cuándo plantar las patatas

Tanto si has usado plantas pregerminadas como plantas que has germinado tú mismo, ¡no seas impaciente! A las patatas les encantan los ambientes frescos y húmedos, pero no les gustan nada las heladas: dependiendo de la región, se siembran de febrero a mayo, cuando el suelo se ha calentado un poco. Como dice un antiguo dicho francés, «las patatas deben sembrarse cuando florecen las lilas». Las plantas germinadas se introducen en el suelo con una profundidad de entre 8 y 10 cm con el brote hacia arriba y a una distancia adecuada la planta va creciendo. A continuación, hay que cubrir las patatas con tierra y se riegan.

 

3 - Cubre las patatas

Cuando las hojas alcanzan los 20 o 25 centímetros de altura, es el momento de cubrir la base con tierra de forma que solo quede a la vista el extremo. Este gesto, que se repite a medida que crece la planta, favorece la aparición de tubérculos y permite limitar el riego, a la vez que mejora la productividad y la calidad de las patatas. Al estar protegidas de la luz, no se vuelven verdes (lo que impediría que fueran adecuadas para consumo humano).

 

4 - Protege las hojas de la humedad y los insectos

Para combatir el mildiu, el mayor enemigo de las patatas, no las riegues en exceso. El suelo debe estar húmedo, pero es mejor no mojar las hojas. En caso de ataque, se suele aplicar caldo bordelés y, al año siguiente, se siembra la planta en otro lugar. Otro enemigo de la patata es la dorífora, muy temida por los horticultores. Es preferible destruirlo a mano, matando los insectos adultos y aplastando las larvas o pulverizando un preparado de ortiga, rábano o tanaceto. Tras la cosecha, puedes disfrutarlas fritas, en puré o como base para cualquiera de tus platos.

 

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