ficha-cebolla

La Cebolla

La cebolla es una planta de la que se consume el bulbo. Tiene un sabor y olor muy característico, siendo una de las hortalizas más cultivadas en todo el mundo.

Denominación

Se conoce con el nombre común de Cebolla, Cebollas, Cebolla temprana, Cebolla tardía, pero su nombre científico o latino es Allium cepa. Pertenece a la familia de las Liliáceas, entre las que también se encuentran el puerro, el ajo, el cebollino y el espárrago.

Origen

El origen principal de la cebolla se localiza en Asia central, y secundariamente en el Mediterráneo. Hablamos de una de las hortalizas de consumo más antiguo. Tanto que las primeras referencias se remontan hacia 3.200 a.C. ya que fue muy utilizada por egipcios, griegos y romanos. Durante la Edad Media su cultivo se desarrolló con mayor fuerza en los países de la cuenca mediterránea, donde se seleccionaron las variedades de bulbo grande, que dieron origen a las variedades modernas.

Variedades

existen numerosas variedades de cebollas con formas y colores diferentes. La clasificación que más se utiliza es la siguiente:

  • Variedades de primavera-verano: destaca la cebolla Blanca de España, que es una de las variedades más apreciables en nuestra península, con bulbo redondo, un poco puntiagudo en la parte superior, de mayor tamaño que la mayor parte de las variedades conocidas, notable precocidad, sabor dulce y buena conservación. En segundo lugar tendríamos la cebolla morada española que presenta un bulbo redondo, algo puntiagudo en la parte superior, bastante grande, dulce y de buena conservación. Además citamos otras: Spring, Babosa, Texas Early Grain, Sangre de Buey, Amarillo-paja, Amarilla Bermuda.
  • Variedades de otoño-invierno: destacan la cebolla amarilla azufre de España y la gigante de España. La cebolla amarilla azufre de España presenta un bulbo aplastado, túnicas apretadas, espesas y adherentes, de un amarillo vivo ligeramente verdoso. La cebolla gigante de España, de forma esférica o ligeramente aplastada, de color amarillo pálido y a menudo voluminosa, es muy apreciada para la exportación, especialmente con destino a Inglaterra. Otras a destacar: Grano, Grano de Oro o Valenciana tardía de exportación, Morada de Amposta, Dulce de Fuentes de Ebro (amarilla, jugosa, ensaladas, tamaño grande, otoño).
  • Puvis

¿Qué aspecto tiene?

  • Color: el color de la cebolla depende de la variedad de la misma, de modo que podremos encontrar desde blanco a morado, pasando por el amarillo.
  • Forma: el bulbo de la cebolla puede ser globoso, deprimido, discoidal, forma de peonza, piriforme, etc.
  • Tamaño: al igual que el color depende de la variedad de cebolla. El diámetro de los bulbos de cebolla oscilará de 3 a 10cm.
  • Peso: no es una hortaliza de gran peso, oscila de 100 a 150g.
  • Sabor: podemos decir que la cebolla es un alimento picante, aunque también hay variedades dulces.

¿Cuándo lo encontramos y en qué condiciones?

Vamos a encontrar cebollas en cualquier época del año.

Es una planta de climas templados, aunque en las primeras fases de su cultivo tolera temperaturas bajo cero, para la formación y maduración del bulbo, pero requiere temperaturas más altas y días largos, en primavera para las variedades precoces o de día corto, y en verano-otoño para las tardías o de día largo.

El mejor ejemplar y su conservación.

Para escoger un buen ejemplar de cebolla, ésta debe tener cuello y "escamas" maduras, firmeza, diámetro del bulbo adecuado, ausencia de pudrición, daño de insecto, escaldado de sol, reverdecimiento, brotación, daño por congelamiento, magulladuras y otros defectos.

Para una correcta conservación, la cebolla ha de ser almacenada en lugar fresco y seco. Cuando ya esté abierto ele ejemplar de cebolla, será necesario guardarlo en el frigorífico dentro de un envoltorio plástico.

Características nutritivas

La cebolla es una hortaliza con un valor energético bajo, que supone aproximadamente 38 kcal/100g, teniendo en cuenta además que las cantidades que se suelen utilizar en las preparaciones culinarias son puntuales. Como es habitual en las hortalizas, el componente mayoritario de la cebolla es el agua, que puede llegar al 90%. Su contenido en hidratos de carbono es moderado (5,1%), siendo destacable su contenido en fibra. Contiene proteínas en un 1,4% y cantidades inapreciables de grasa.

Minerales: de su contenido mineral destacaremos el potasio por ser el que se encuentra en mayor proporción. Pero además podemos citar otros minerales que se encuentran en cantidades muy importantes, casi tanto como el potasio, y que son vitales para el correcto funcionamiento del organismo: hierro, magnesio, calcio y fósforo, y pequeñas cantidades de cinc. No sólo la cebolla contiene minerales de gran importancia, sino que apenas es perceptible el sodio en su composición.

Vitaminas: en cuanto al aporte de vitaminas, vamos a encontrarnos cantidades significativas de vitamina C, folatos, vitaminas B1, B2, niacina, B6 y vitamina E en pequeña proporción.

Pero además de todos los componentes citados anteriormente, la cebolla contiene una gran cantidad de sustancias que aunque se encuentran en muy poca cantidad, tienen marcados efectos beneficiosos sobre la salud.

¿En qué puede ayudarnos?

La cebolla es una hortaliza que se ha utilizado desde muy antiguo por sus propiedades beneficiosas para el organismo, a pesar de su fuerte olor y sabor. Entre los efectos beneficiosos de la cebolla destacamos:

  • Enfermedades del aparato respiratorio: la cebolla tiene un efecto mucolítico (deshace la mucosidad espesa), expectorante y antibiótico. Para que la cebolla tenga una acción más marcada sobre las enfermedades del aparato respiratorio es preferible consumirla en crudo.
  • Cardiosaludable: la cebolla evita la arteriosclerosis, impide la trombosis y mejora la circulación de la sangre, especialmente por arterias coronarias. En resumen, el consumo habitual de cebolla previene la arteriosclerosis, fluidifica la sangre y reduce el riesgo de complicaciones cardíacas graves, como el infarto de miocardio.
  • Aumento de los triglicéridos en sangre: se ha demostrado que el consumo de agua de cebolla reduce el nivel de triglicéridos en sangre y en hígado, aumentando además los niveles de colesterol HDL (factor de protección cardiovascular).
  • Enfermedades renales: aumenta el volumen de orina y facilita la eliminación de sustancias de desecho. Su consumo es aconsejable en individuos que sufren litiasis, infecciones urinarias o insuficiencia renal.
  • Diabetes: reduce los niveles de glucosa en sangre, por lo que ayuda a controlar la glucemia.
  • Afecciones hepáticas: estimula la acción desintoxicante del hígado, siendo muy recomendable su ingesta en caso de insuficiencia hepática por hepatitis crónica o cirrosis.
  • Anticancerígeno: diversos estudios han demostrado que el consumo habitual de cebolla reduce el riesgo de padecer cáncer de estómago. Otros en cambio relacionan la cebolla con la menor producción de células tumorales y la neutralización de células cancerígenas.

¿Y si nos pasamos?

Por el momento no hay estudios que demuestren efectos tóxicos derivados de un consumo excesivo de cebollas. Aun así, no debemos olvidar que todo debe utilizarse con cierta medida, y que una dieta equilibrada no es sólo la que aporte todos y cada uno de los nutrientes, sino que además debe ser variada en cuanto a los alimentos que formen parte de ella.

¿Y qué más?

El aceite esencial de la cebolla es el responsable del típico olor a cebolla, es un aceite volátil que se evapora enseguida. Está formada por más de 100 sustancias distintas que hacen que la cebolla tenga unas características inigualables.

Modo de preparación y empleo

  • Herbida en agua: mediante el hervido conseguimos un producto con sabor menos picante, pero también pierde más propiedades. Por lo que es preciso que el hervido de la cebolla no llegue al minuto y se ingiera el líquido de cocción.
  • Asada al horno: resulta muy sabrosa, aunque cuanto más tiempo pase, tendrá menos efectos medicinales.
  • Jarabe de cebolla: sin duda es un producto que agradará en gran medida a los individuos que tengan gran afición por la cebolla. Se hierven varias cebollas cortadas en rodajas, se machacan hasta formar una masa y a ésta se le añade miel o azúcar moreno.
  • Agua de cebolla: se obtiene poniendo a macerar cebolla cruda troceada en un recipiente con agua durante unas horas.