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La Calabaza

La calabaza ha sido una de las hortalizas más utilizada a lo largo de la historia con diversos fines además del de alimento, como puede ser la elaboración de recipientes o máscaras.

Denominación

Se conoce con el nombre común de Calabaza, Calabazas, Zapallo, Calabacera, pero su nombre científico o latino es Cucúrbita pepo L. Pertenece a la familia de las Cucurbitáceas, entre las que también se encuentran el pepino y el calabacín.

Origen

El origen de la calabaza no está del todo claro, por una parte parece ser que procede de Asia. Su nombre aparece entre las hortalizas citadas por egipcios y existen pruebas de que también eran conocidas por los romanos, quienes la mezclaban con miel para ayudar a digerir las inmensas cantidades de carne que ingerían en sus grandes festines.

Variedades

  • Calabaza de invierno: variedad de piel gruesa, sabor dulce y menor contenido en agua. Al tener la piel gruesa (más que la de verano) se conserva relativamente bien. Dentro de esta variedad destacamos: la calabaza banana, la de cidra o zapallo, la confitera o de cabello de ángel, la calabaza del peregrino o calabaza del vinatero, la Americana, la Amarilla gruesa de París, la Llena de Nápoles, la Roja de Etampes, la Verde Española, la botonera y la calabacita de Brasil.
  • Calabaza de verano: variedad de calabaza de pepitas blancas y piel fina y clara. Tiene un periodo de conservación relativamente corto, y en esta variedad podemos destacar: la calabaza bonetera, la calabaza espagueti y la calabaza rondín.

¿Qué aspecto tiene?

  • Color: una de las características distintivas de la calabaza es su típico color anaranjado.
  • Forma: la calabaza es un fruto esferoide o aplanado, cuya superficie puede ser lisa o rugosa.
  • Tamaño: su tamaño es variable, aunque lo normal es encontrar calabazas de unos 25- 40 cm de diámetro.
  • Peso: el peso de las calabazas varía enormemente, desde unos 100 g o menos hasta los 20 kg que puede llegar a pesar una “calabaza gigante”, aunque no es lo normal.
  • Sabor: depende de la variedad, teniendo en cuenta que la calabaza de invierno es más dulzona y la de verano más insípida.

¿Cuándo lo encontramos y en qué condiciones?

Al haber tantas variedades podremos encontrar calabazas en cualquier época del año. Las condiciones en las que se encuentran las variedades de invierno y verano serán distintas acorde con sus propiedades.

El mejor ejemplar y su conservación.

A la hora de elegir un buen ejemplar de calabaza debemos tener claro si buscamos una calabaza de verano o de invierno. Si buscamos una calabaza de verano, ésta no debe ser grande ni muy pesada, buscaremos una calabaza mediana que no pese demasiado y que tenga la piel brillante.

Si buscamos una buena calabaza de invierno, el ejemplar que escojamos debe tener la piel dura, no suave. Al contrario que en el caso anterior, debe tener un peso considerable con respecto al tamaño. Es decir, buscaremos una calabaza pesada de piel fuerte.

Las calabazas tienen una vida útil larga, especialmente las de invierno, que pueden llegar a conservarse hasta seis meses. Por el contrario las calabazas de verano, guardadas en el frigorífico en envase de plástico perforado, apenas se conservan una semana.

Características nutritivas

La calabaza es una hortaliza con un valor energético muy bajo, que supone aproximadamente 26 kcal/100g. Como es habitual en las hortalizas, el componente mayoritario de la calabaza es el agua, que puede llegar al 92%. Su contenido en hidratos de carbono es moderado (3%), siendo destacable su contenido en fibra soluble. Contiene proteínas en un 0,6% y cantidades inapreciables de grasa.

Minerales: de su contenido mineral destacaremos el potasio por ser el que se encuentra en mayor proporción. Pero además podemos citar otros minerales que se encuentran en cantidades muy importantes, casi tanto como el potasio, y que son vitales para el correcto funcionamiento del organismo: hierro, magnesio, calcio, fósforo y cinc. No sólo la calabaza contiene minerales de gran importancia, sino que apenas es perceptible el sodio en su composición.

Vitaminas: en cuanto al aporte de vitaminas, vamos a encontrarnos cantidades significativas de todas, excepto de vitamina B12, que sólo se encuentra en los alimentos de origen animal. Destacamos las vitaminas C y A que son las que se encuentran en mayor proporción seguidas de la vitamina E, aunque también encontramos cantidades destacables de vitaminas B1, B2, niacina, B6 y folatos.

¿En qué puede ayudarnos?

Teniendo en cuenta la composición de la calabaza, podemos resumir las propiedades beneficiosas sobre la salud de esta hortaliza en las siguientes:

  • Antihipertensivo: la calabaza destaca por su elevado contenido en potasio y casi nulo en sodio. En el tratamiento de la hipertensión arterial, tan importante es la reducción del aporte de sodio como la ingesta suficiente de potasio. Por lo tanto la calabaza será ideal en individuos hipertensos, pero siempre y cuando no le adicionen sal a las preparaciones culinarias con calabaza.
  • Cardiosaludable: por su escasísimo contenido en grasas y sodio y por el aporte elevado en beta- carotenos, la calabaza es un alimento idóneo para afecciones coronarias y aterosclerosis, tanto en la prevención como en el tratamiento.
  • Diurético: la calabaza actúa como un diurético suave, aumentando la producción de orina y facilitando la eliminación del líquido sobrante del organismo.
  • Protector de estómago: la pulpa de la calabaza es capaz de neutralizar la acidez del estómago, por lo tanto su uso estará recomendado en aquellos individuos que sufran acidez de estómago, dispepsia, pirosis, gastritis y úlcera gastroduodenal.
  • Patologías oculares: el contenido en beta- carotenos hace que la calabaza sea uno de los alimentos más utilizados en casos de disminución de la agudeza visual. Por otra parte, el que sea rico en beta- carotenos y potasio al mismo tiempo le confiere una propiedad características, y es que evita la formación de cataratas.
  • Anticancerígeno: después de las coles, la calabaza es el alimento que mayor potencia anticancerígeno presenta. Esta acción se debe a su elevado contenido en beta- caroteno, vitamina C y fibra soluble.

¿Y si nos pasamos?

Por el momento no se conocen efectos tóxicos derivados de un consumo excesivo de calabazas. Aun así, no debemos olvidar que todo debe utilizarse con cierta medida, y que una dieta equilibrada no es sólo la que aporte todos y cada uno de los nutrientes, sino que además debe ser variada en cuanto a los alimentos que formen parte de ella.

¿Y qué más?

En algunos países como México las flores de calabaza son muy apreciadas. La flor de esta planta es muy rica en fibra y contiene cierta cantidad de hidratos de carbono, pero lo realmente importante desde un punto de vista nutricional es su elevado contenido en beta- caroteno y en flavonoides, sustancias con potente acción antioxidante.

Modo de preparación y empleo

  • En puré: en primer lugar se cuece la calabaza, se tritura y se mezcla con leche o bebida de soja. Se puede endulzar al gusto, aunque en el caso de la calabaza de invierno no será preciso y en la de verano es preferible hacerlo con miel.
  • Cocida: se utiliza en quisos y sopas. Para ser cocinada, la calabaza necesita una preparación:
    • Después de partir la calabaza en rodajas o gajos, con una cuchara se le quitan las pepitas y el interior fibroso.
    • Quitar la corteza sin necesidad de desechar mucha pulpa.
    • Cortarla en trozos de diferente tamaño dependiendo de la preparación culinaria que vayamos a realizar.
  • Asada al horno: puede resultar verdaderamente deliciosa, se parte por la mitad o en rodajas, y se hornea hasta que adquiere un tono dorado. Se puede tomar con miel (dependiendo del dulzor de la calabaza) o con frutas.
  • Semillas o pipas de calabaza: se pueden consumir crudas o ligeramente tostadas. Son muy ricas en vitamina E, ácido linoleico, cinc y hierro. Debido a estas y otras sustancias presentes en las pipas de calabaza, podrían presentar un cierto efecto antiinflamatorio de la prostáta (previniendo su hipertrofia).