Ajo

Es una planta liliácea que crece formando una cabeza de bulbos puntiagudos, llamados dientes (“dientes de ajo”), apoyados sobre una base común.

Denominación

Se conoce con el nombre de ajo, ajos y ajo blanco, aunque su nombre científico o latino es Allium sativum. Pertenece a la familia de las Liliáceas, entre las que también se encuentra la cebolla, el espárrago o el puerro.

Origen

El ajo, procedente del centro y sur de Asia desde donde se propagó al área mediterránea y de ahí al resto del mundo, donde se cultiva desde hace miles de años. Unos 3.000 años a. C., ya se consumía en la India y en Egipto. A finales del siglo XV los españoles introdujeron el ajo en el continente americano.

Variedades

  • Ajo blanco o común: se trata de una variedad rústica, resistente, carnosa y de mayor tamaño que el ajo morado.
  • Ajo rosado o morado: el nombre de esta variedad se debe al aspecto de su cubierta. Se conservan peor que los ajos blancos.
  • Ajete o ajo tierno: es la planta joven que suele encontrarse a finales de invierno y principios de primavera. Son conocidos por los revueltos de ajetes.

¿Qué aspecto tiene?

  • Color: los bulbillos o dientes de ajo son de color blanco o amarillento cuando se retira la película delgada, blanca o grisácea que los envuelve.
  • Forma: la parte que se utiliza de la planta del ajo es el bulbo. Se trata de una raíz bulbosa, compuesta de 6 a 12 bulbillos (“dientes de ajo”), reunidos en su base por medio de una película delgada, formando lo que se conoce como “cabeza de ajo”. Cada bulbillo se encuentra envuelto por una película blanca, a veces algo rojiza, membranosa, transparente y delgada, semejante a las que cubren todo el bulbo.
  • Tamaño: los dientes de ajo son pequeños, por lo que una cabeza de ajo tampoco será muy grande.
  • Peso: un diente de ajo suele pesar menos de 10 g.
  • Sabor: el ajo tiene un aroma marcado, perceptible a cierta distancia, y fuerte sabor acre, sobre todo si se consume crudo. Lo que normalmente produce mal aliento y se debe a su elevado contenido en azufre.

Modo de preparación y empleo

  • Ajo seco: se utiliza con menos frecuencia que el ajo tierno, ya que tiene un sabor y olor muy fuerte.
  • Ajo tierno: se encuentra en el mercado de primavera y se utiliza de forma habitual en ensaladas o salteados, ya que tiene un aroma y sabor mucho más sutil.
  • Preparados comerciales de ajo: pueden contener ajo fresco, seco o aceite de ajo. Con respecto a estos productos, ciertos estudios han señalado que sus efectos beneficiosos sobre la salud se pueden ver afectados por ciertos procesos de elaboración.
  • Infusión de ajo: suele utilizarse como antihipertensivo.
  • Mezclado con miel: tratamiento de dolores reumáticos.
  • Crudo o hervido: en general como complemento de una dieta equilibrada.

¿Cuándo lo encontramos y en qué condiciones?

Podemos encontrarlo en cualquier época del año. No tiene unas condiciones de desarrollo muy estrictas, aunque es curioso que en climas fríos el sabor es más picante. El desarrollo vegetativo de esta planta tiene lugar a temperaturas superiores a los 0ºC, pudiéndose desarrollar hasta los 40ºC siempre y cuando el suelo tenga suficiente humedad.

El mejor ejemplar y su conservación

A la hora de escoger un ajo, lo conveniente es que sea compacto y pesado, ya que cuando lo notamos hueco viene a decir que no es tierno.

Los ajos deben guardarse en lugares frescos, secos y ventilados, de forma trenzada para evitar que se desmoronen. Si en vez de guardar las cabezas de ajo enteras, optamos por separar los dientes de ajo, se pueden guardar sin pelar en un bote con agujeros, o pelados en el frigorífico en un frasco de cristal lleno de aceite que cubra todos los dientes de ajo.

Características nutritivas

Dentro del grupo de las hortalizas, el ajo es una de las que mayor contenido energético aporta. Esto se debe a su elevado contenido en proteínas (5,3%)e hidratos de carbono (23%), en comparación con otras hortalizas. Aun así, este no es un dato que deba alarmarnos, ya que la cantidad de ajos que se consume en un plato no es equivalente, ni mucho menos, a la de otras hortalizas. Por ello, el aporte energético de esta hortaliza no debe preocuparnos.

Minerales y vitaminas: Pero, aun así, es un alimento muy rico en elementos minerales (potasio, fósforo, magnesio, zinc y yodo) y vitaminas, de las que destacan las del complejo B, como la B1, B3, B6, y las vitaminas C y E (aunque estas últimas en menor proporción).

Pero lo realmente interesante del ajo viene determinado por su contenido en sustancias de naturaleza azufrada, que confieren ciertas propiedades saludables al ajo. Además de ser las responsables de aroma y sabor característico de este alimento.

¿En qué puede ayudarnos?

El ajo es muy rico en sales minerales, azufre, encimas y vitaminas. Además tiene muchas propiedades medicinales:

  • Antibiótico: El ajo crudo tiene propiedades antisépticas, fungicidas, bactericidas y depurativas. Ayuda a combatir un buen número de hongos, bacterias y virus.
  • Cardiosaludable: El consumo frecuente de ajo favorece la vasodilatación, aumento del diámetro de los vasos sanguíneos, por lo que la sangre fluye con más facilidad y disminuye la tensión arterial, mejorando así la circulación sanguínea. Pero además su consumo habitual se relaciona con la disminución de los niveles de colesterol en sangre.
  • Anticancerígeno: parece ser que le consumo regular de ajo crudo o cocinado reduce el riesgo de padecer cáncer de colon y estómago.
  • Medicina popular: a lo largo de la historia, los ajos se han utilizado con innumerables fines. Aunque los principales beneficios estudiados y demostrados son los anteriormente mencionados, podemos citar otros también conocidos:
    • Remedio contra la artrosis
    • Antiséptico, hasta tal punto que se utilizaba en enfermos de peste.
    • Aumento de la potencia sexual
    • Estimulatente del apetito

¿Y si nos pasamos?

Al igual que hemos dicho que comúnmente el ajo se ha utilizado como estimulante del apetito, en aquellos individuos que sufren del estómago o tienen hipoclorhidria (disminución de la secreción de ácido gástrico), el consumo de ajo crudo o frito puede dar sensación de ardor.

Además, para cualquier persona, el consumo excesivo de ajo crudo puede dar lugar a la aparición de ardor de esófago, o incluso dermatitis de contacto si se suministra por vía tópica.

Teniendo en cuenta los efectos anticoagulantes que hemos citado anteriormente, es preciso evitar su consumo excesivo si se toman fármacos anticoagulantes, si se sufren hemorragias o si va a ser sometido a una operación quirúrgica. Por otra parte, durante el embarazo y la lactancia se recomienda no consumir cantidades exageradas.

¿Y qué más?

Lo que suscita su característico olor y sabor es la presencia de componentes azufrados, y que pueden provocar mal aliento después de haber comido ajo, pero hay unos cuantos remedios caseros para combatirlo si tomamos ajo:

  • Beber zumo de limón recién exprimido.
  • Morder perejil o hinojo.
  • Tomar una cucharada de miel.
  • Beber un vaso de leche o de vino tinto.
  • Tragar un clavo entero.